Lema de la Paz para esta Navidad: Ya nunca más esclavos, sino hermanos
Con frecuencia se piensa que la esclavitud sea un hecho del pasado. Sin embargo, se trata de una plaga presente en el mundo de hoy con nuevos rostros: el tráfico de seres humanos, la trata de los emigrantes y la prostitución, el trabajo forzado, la mentalidad esclavista respecto de las mujeres y los niños.
Para combatir la esclavitud es necesario reconocer la inviolable dignidad de toda persona humana. Así como mantener inamovible la referencia a la fraternidad, que requiere la superación de la desigualdad, en base a la cual un ser humano puede hacer esclavo a otro, y exige un compromiso de proximidad y gratuidad a favor de un camino de liberación e inclusión para todos.
El objetivo es la construcción de una civilización fundada sobre la igual dignidad de todos los seres humanos. Para ello, es necesario también el compromiso de la información y la educación en favor de una sociedad renovada y orientada a la libertad, la justicia y, por lo tanto, a la paz.
Como gesto concreto de aplicación de este lema, por primera vez en la historia los líderes de las religiones más grandes del mundo se reunieron en el Vaticano convocados por el Papa Francisco y el 2 de Diciembre, Día Internacional para la Abolición de la Esclavitud, firmaron una Declaración contra la esclavitud.
Por primera vez en la historia, los líderes de las religiones más grandes del mundo se reunieron en el Vaticano con el objetivo de terminar con la esclavitud. En el Día Internacional para la Abolición de la Esclavitud (2 de Diciembre) tuvo lugar en el Vaticano la firma de la Declaración de los Líderes Religiosos contra la esclavitud: Los aquí firmantes estamos reunidos hoy aquí en pro de una iniciativa histórica, que tiene por objeto inspirar a todos los credos y a las personas de buena voluntad de todo el mundo a llevar adelante acciones tanto espirituales como prácticas con el fin de llegar al año 2020 habiendo erradicado las formas modernas de esclavitud de una vez y para siempre y en todo el Planeta. A los ojos de Dios cada ser humano, sea niña, niño, mujer u hombre, es una persona libre, y está destinado a existir para el bien de todos en igualdad y fraternidad. Las formas modernas de esclavitud, tales como la trata de personas, el trabajo forzado, la prostitución, el tráfico de órganos, y toda relación que no respete la convicción fundamental de que todas las personas son iguales y tienen la misma libertad y la misma dignidad, constituye un delito grave de lesa humanidad. Nos comprometemos a hacer todo lo que esté a nuestro alcance dentro de nuestras comunidades de fe y más allá de ellas para trabajar juntos, en pro de la libertad de todos los que son víctimas de la esclavitud y la trata de personas, y en aras de la recuperación de su futuro. Hoy contamos con la posibilidad de poner nuestra conciencia, nuestra sabiduría, nuestra innovación y nuestra tecnología al servicio de la concreción de este imperativo humano y moral.

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