BENDICIÓN DE UNA NUEVA ERMITA EN BAHÍA BLANCA


a mitre

Graciela Zamudio de Véliz   5 de julio 2013
Rama de Madres < Villa Mitre> Bahía Blanca

Queridas familias Schoestattianas:

Hace muchos años, en una ciudad muy al sur de nuestro país, Río Gallegos, la Matter llegó a mí.  Enseguida me sentí “atrapada” por su inmenso amor. Yo la conocía, pero nunca había escuchado ni leído sobre “SCHOENSTATT”.

Allí estaba, frente a mí, en una capillita de madera. Lucía preciosa, dulce, sencilla, junto a su amadísimo Niño, pidiéndome que la siguiera. De esta manera y sin proponérmelo comenzó mi camino hacia la Ermita.   Y fue allí en ese frío sur donde nació mi promesa. No sabía cómo, no entendía la dimensión del camino que emprendía. ¡Parecía tan sencillo.                                                                                          Sí de algo estaba segura desde el primer momento! , que el lugar sería  en Bahía Blanca.
Hace 3 años que mi familia y yo nos radicamos en Bahía Blanca, en el querido barrio de Villa Mitre. Apenas llegada me incorporé al grupo de Rama de Madres, cuyas integrantes me recibieron con alegría y dispuestas a compartir reuniones de oración y preparación espiritual. Ellas fueron compañeras incondicionales desde que conocieron mi idea,  y es así como la Ermita de la plazoleta de las Tres Villas se convirtió en la obra de todas.
Quiero dar un GRACIAS!! muy especial a mis dos «maestras» Mirta Siliquini e Hilda de Calo, quienes me dedicaron su tiempo para profundizar y entender la Obra del Padre Kentenich.

Por varias situaciones particulares mías, se fue demorando la bendición de la Ermita.  El día elegido era el martes 18 de junio; no sólo por ser la fecha de la Mater sino porque también,  y relacionado con sus intervenciones en mi vida, era muy significativa para mí.   Recuerdo que conversando con Mirta, veíamos muy difícil que pudiera realizarse justo ese martes,  porque ya estaba muy próximo y había varias tareas pendiente.   Una vez más dejé todo en manos de la Mater, si ELLA estaba de acuerdo con ese día,  ese día sería el elegido.  Y les puedo contar que aún faltaban detalles importantes!  Confeccionar el cartel, comprar los floreros y diseñar y hacer la cruz de madera y …¡hasta hablar con el sacerdote!
Con respecto al cartel, la Mater me guió a la persona indicada (como lo hizo siempre desde que se gestó en mí la idea). Cuando hablé con el Sr. Juan Carlos (ese es su nombre) me dijo «No le aseguro que pueda terminarlo, tengo mucho trabajo». Mi respuesta fue «Haga lo que pueda, todo está en manos de ELLA». El lunes 17, a las 9 de la mañana, Juan Carlos me llamó para decirme «Ya está listo, pase a retirarlo»      También ese lunes, a las 9 y cuarto, el Padre Alejandro nos confirmaba, que tendría un tiempito libre al día siguiente, a la tarde temprano, es decir, Martes 18!

Mientras tanto, a sugerencia de una de mis hijas, María Constanza, cambiamos la idea de la cruz común de metal, por la de madera con la forma de la CRUZ DE LA UNIDAD.
Era el día 14 de junio, viernes. Quién podría de la nada, fabricarla? Sí,  le pedí a mi esposo, Víctor, y ese fin de semana con Día del Padre incluido, compró la madera, le dio forma, la barnizó y la cruz quedó lista el domingo a la tarde.
La Mater! La Mater! La Mater en cada uno de los pasos dados y reuniendo a las personas que debían ser partícipes de tan amorosa obra!
El martes 18, bien tempranito, el diligente y servicial albañil pasó por mi casa, retiró el cartel, la cruz y los floreros y se dirigió a completar el regalo a la Virgen.

Y así el Martes 18 a las 15 hs., NUESTRA SEÑORA DE SCHOENSTATT nos reunió frente a su Ermita! ¡ Mi alegría era inmensa!! La Matter!! Otra vez la Matter!!  Guiando y acompañando mi camino!  Estuvieron presentes algunas integrantes del grupo de Madres, vecinos, y personas invitadas. La sra. Hilda de Calo no pudo estar. Su salud está mucho mejor, pero aún debe cuidarse.       Con mucho frío pero con una mayor emoción,  participamos de la ceremonia de Bendición, que estuvo a cargo del Padre Alejandro Guidobaldi.
El sacerdote  también realizó la lectura de una muy emotiva reflexión que nos llenó el espíritu de paz y alegría y por lo que estamos profundamente agradecidas.
Entonamos una canción «Gracias a la Mater» que fue escrita por TATI, ( integrante de mi querido grupo de Madres)  para estrenar en esa oportunidad. Luego cantamos «Señora tómame la mano», de la misma autora, y por último recitamos la Consagración a la Virgen. Saludos y bendiciones para todos