la Resurrección de nuestro Señor


Campaña Del Santo Rosario Argentina

  • Queridos coordinadores, misioneros y      amigos de la Campaña:
    Por este medio les hacemos llegar la carta que escribió para este tiempo      tan especial nuestra Asesora Hna. Cecilia María.
    Desde la Secretaria les deseamos que este Tiempo Pascual que se inició con      la Resurrección de nuestro Señor lo puedan vivir con una renovada      esperanza, mucha paz y fe plena.
    REINA DEL CIELO, REGOCÍJATE, ALELUYA

    Regina Caeli, es la oración que acompaña todo este tiempo de Pascua, la      alegría de María, es la alegría de la Iglesia, de cada uno de nosotros.

    Ella, la Reina del Cielo, compartió la victoria de su Hijo.
    Vivir la Pascua, es vivir la plenitud de la victoria de la vida de Alianza      de María.

    Ella pronuncia su SI, en la Anunciación. Su vida de Alianza, crece,      madura, se acrisola, en Belén, en la huida a Egipto, al ser testigo de la      matanza de los inocentes, en la vida oculta de Nazaret, Allí vivió junto a      José y Jesús, una vida normal y simple como la de toda familia. Y en la      simplicidad de lo cotidiano, debía descubrir al Dios Vivo. Su vida de Alianza      le exige saltos audaces en la fe, confiar en que su súplica adelantará la      hora de la vida pública de Jesús. Las últimas palabras que aparecen en el      Evangelio de parte de María son: Hagan todo lo que ÉL les diga. Y esa fue      la clave de su vida de Alianza. Su sí, se plenifica al pie de la Cruz,      donde todo el dolor del mundo se condensa en su corazón. Allí, Jesús nos      la regala como Madre. En Juan, cada uno de nosotros está invitado a      recibirla en su casa, a hacerla su Madre. Después de la crucifixión Ella      no vacila, espera confiada la victoria final de Jesús. En Ella toda la      Iglesia espera el triunfo sobre la muerte y el pecado. Ella celebra la      alegría infinita de la Pascua, reúne a la joven Iglesia en oración, para      implorar el milagro de Pentecostés.

    ¡Es tiempo de Pascua!
    Es tiempo de dar gracias por el don que nos regala Jesús en la cruz: su      Madre, nuestra Madre. Es tiempo de tocar nuevamente las puertas para que      muchos, los que están lejos la reciban en casa.
    Es tiempo de implorar junto con Ella un nuevo Pentecostés para la Iglesia,      para que la fuerza del Espíritu renueve la fragilidad, la cobardía, el      temor para anunciar a Jesús. Es tiempo de esperanza, de alegría, Jesús nos      regala vida nueva, vida en abundancia.
    El restaura nuestra debilidad humana, nos abre las puertas del cielo, nos      devuelve el abrazo del Padre.

    Celebremos no solo el domingo de Pascua, sino todo el tiempo pascual,      hasta Pentecostés, rezando el Regina Caeli. Que Ella, la Reina del Cielo,      implore para nosotros ser misioneros que irradien alegría y esperanza,      porque no solo la hemos recibido en nuestro hogar sino que la llevamos de      casa en casa.
    A este mundo que sin saber busca un sentido a su vida, cada vez que      tocamos la puerta, estamos diciendo: He ahí a tu Madre. Y sabemos por experiencia      que acogerla en nuestras familias, en nuestros hogares, nos ha regalado en      las horas de Getsemaní, del Calvario, la esperanza y la certeza de la      Pascua. Ella creyó, y nos enseña a creer que ÉL está vivo en cada      circunstancia de la vida.

    Desde el Santuario del Padre, les imploro un tiempo de Pascua pleno de la      presencia de Jesús,

    Hna. Cecilia María