75 años, PRIMER SANTUARIO DE LA MATER fuera de Schoenstatt en el mundo.


P Adrián Martinez __Junto a Eduardo y Alicia Gebert y el p. Juan emprendimos el viaje. Nuestro anhelo: decir presentes!!! Y vincular en la celebración los dos Santuarios y el origen de la vida schoensttatiana en estas tierras. Hace 75 años, el 18 de octubre de 1943, el querido p. Francisco Maibach, nuestro primer schoenstattiano que traía en su corazón y su espíritu la fuerza de la Alianza de Amor y el Santuario… viajó junto a un hermano sacerdote de nuestra diócesis, p. Luis Reim (cura de Necochea, en esa época diócesis de B. Blanca), llevando su Capital de gracias, para sumarse a quienes construyeron y consagraron el PRIMER SANTUARIO DE LA MATER fuera de Schoenstatt en el mundo.

Nueva Helvecia primer Santuario filial Fíjense qué profunda alegría y comunión de nuestros sacerdotes y de las familias que en estas tierras iban descubriendo la Alianza de Amor y la Mater; en ese momento sólo un sacerdote celebraba la Misa, entonces celebró el obispo que consagraba el Santuario… al finalizar el primero que celebró, la segunda Misa el mismo 18 de octubre de 1943 la ofició nuestro p. Maibach. Esa corriente de vida y de Gracia que es la construcción (espiritual y material) del Santuario, las Hermanas de María llegadas a Uruguay y Argentina después de 1936 habían descubierto que para educar en el camino de Schoenstatt hacen falta nuestros “puntos de contacto y vinculación”: la Mater (Alianza de Amor) el Santuario (fuente de Gracias) y el PK (en ese entonces desde 1941/2 en el campo de concentración en Dachau). Esta convicción y necesidad lo anima al p. Maibach a seguir proponiendo la Alianza con la MTA (realizar una copia de su Imagen); consagrar esa capilla en Paso Mayor como “lugar de Gracias”… recordemos la leyenda de nuestro Santuario: Schoenstatt 1914—Paso Mayor 1947. Y traer al PK hasta Paso Mayor, anhelo que se cumple en diciembre de 1948 … en la corriente de vida que se plasmará en Bellavista en 1949 (el 31 de mayo).

Honda vinculación de vida y de Gracia Nueva Helvecia 1943 — Paso Mayor 1947 — Bellavista 1949 La Mater, el Santuario y el Padre Kentenich Sólo así se vive, se construye y se conoce el Misterio de Schoenstatt y esta gracia para la Iglesia y el mundo, este carisma. Si en algún lugar se dan aislados y desvinculados, esa realidad nunca será Schoenstatt (la Mater, el Santuario y el padre Kentenich); no como elementos que suman a la experiencia, si no como realidades fundantes y decisivas. Sólo en esta triple vinculación, de igual importancia y necesidad, sólo así hay Alianza de Amor – Schoenstatt. Nunca la Mater sin Su Santuario. Nunca la Mater sin el PK su instrumento y gestor. Nunca el Santuario sin la Mater y sin el P Kentenich . Nunca el P Fundador sin el Santuario. Nada, nadie, ningún lugar, pueden ocupar un espacio fundante de la original experiencia y carisma que llamamos: Schoenstatt. Siempre los tres y juntos. Con gran alegría con el p. Juan, Eduardo y Alicia estuvimos en Nueva Helvecia el lunes 22 de octubre, ¡“qué detalle Señor haz tenido conmigo”!!. Nos unimos a la celebración jubilar esos días, nada menos que el día de la liberación del PK de su exilio en los Estados Unidos. Celebramos Misa… Recorrimos la casa que el PK usó en Nueva Helvecia… Les dejamos el testimonio de nuestros sacerdotes allí hace 75 años y vinculamos a Paso Mayor y su corriente de vida y de gracias, entregándoles una Peregrina. Me despido con unas sencillas palabras del PK en Bellavista, refiriendo el “acto de coronación” que el día de Pentecostés de 1949 hizo el mismo PK… fíjense como el mismo PK vincula TODO a la raíz única: la Alianza de Amor (con la MTA, con él y en Su Santuario). Quedamos en eso…. P. Adrián
“…Pentecostés, el 05 de junio de 1949, es decir, apenas unos días después del solemne acto del 31 de Mayo, coronamos a la Santísima Virgen en el santuario filial de Chile. Lo hicimos, para poner simbólicamente bajo su amparo la difícil lucha que nos esperaba en el ámbito público eclesial. Este tipo de coronaciones siempre equivale para nosotros a una renovación de nuestra alianza de amor original. Por la coronación nos reconocemos totalmente dependientes de nuestra Compañera en la alianza. Como lo expresa la oración de consagración, le entregamos a ella la última responsabilidad y, conscientes de ser instrumentos, conscientes de nuestra misión, con valentía y tranquilidad, seguros de la victoria, continuamos nuestro camino».